¿Será cansancio por el cansancio? Es raro. No me extraña tratándose de mí. Es que a veces no sé ni lo que siento, lo que pienso, debo sentir o pensar. Pero lo que sí tengo es la completa seguridad de que no me gusta coger piques con la vida. Y este tipo de piques, precisamente esos que no tienen razón de ser, pero que se justifican con un desencanto colectivo que no depende de mí.
El Creador sabe que no es afán de cuestionarlo, honestamente es inevitable que en ocasiones, me resulte demasiado pesada la incapacidad de comprender el por qué permite que sucedan ciertas cosas.
En adición, como si esto fuera poco, y como nunca falta un pelo en un sancocho, está el aceptar que lo más lógico es hacer las cosas mal, solo porque hay quienes no valoran cuando uno las hace bien. Y no es por sonar con desesperanza, pero cuando de ocupaciones por las cuales se obtiene remuneración se habla, se sale de Guatemala para tomar un vuelo directo a Guatepeor. Los ricos mientras más tienen, más quieren y cada vez más les cuesta entregar a los demás lo que les pertenece. No lo hablo de regalos, dádivas, ni nada que se le parezca. Me refiero a lo que les corresponde, porque se lo han GANADO.
Pero como en este mundo, las ofertas laborales continúan siendo mucho más escasas que la gran demanda que existe, ciertas injusticias siguen apareciendo. Todo parece parte de un plan malvado, con aquello de que como no puedes cambiar el retorcido sistema, lo mejor es hacer lo posible para ser uno de sus mejores exponentes, de seguro te premiarán por ello.
Y duele mucho más ver que aquellos que menos hacen son los que casi siempre resultan más beneficiados. Para actuar sinceramente, no los culpo. Soy una de las personas que afirma no haber nacido para mártir. Total, si tiene solución: ¿para qué te preocupas?, y si no tiene solución: ¿para qué te preocupas? Hay que dejar que la vida siga su curso natural. Eso sí, ¡sin perjudicar a los demás!
Aun así, que va. Por más que lo desee con todas las fuerzas de mi ser, no puedo abandonar la insistente manía de actuar responsablemente y con honestidad, que mis progenitores impregnaron en mi chip, desde antes de posar los ojos en esta cosa llamada mundo.
Y como tal parece que es cierto lo que dicen, de que el mundo para ser llamado mundo, tiene que tener de todo, éste y todo tipo de cosas seguirá ocurriendo. Esta tesis nos lleva a la conclusión de que éste no será el último pique que tenga por la misma razón, y lógicamente, volveré a tener un pique por haber tenido esta clase de pique.
¿Es que sencillamente no puedo resignarme a vivir dentro de la sinvergüencería, despreocupación o la más fiel tranquilidad? ¿Por qué no puedo ser otro Lex Luthor? ¿Por qué tengo que ser un Superman al que tarde o temprano le llegará su criptonita?
martes, 1 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ta "F" tu pique con el universo feril y espero que te sirva de algo ese desahogo turistico.
ResponderEliminarestoy de acuerdo contigo "SUPERMAN0"...